17/08/2015

Irene Villa

Quería desear muchísima suerte a una buena amiga que emprende una asociación para ayudar a quienes tengan que atravesar el calvario que ella conoce muy bien...
Quería desear muchísima suerte a una buena amiga que emprende una asociación para ayudar a quienes tengan que atravesar el calvario que ella conoce muy bien, de superar una mala praxis sin el apoyo que debiera tener. La peculiaridad es que es la primera asociación dedicada a quienes se han visto AFECTADOS POR FISIOTERAPIA, OSTEOPATIA Y QUIROPRÁCTICA.

Se llama Solín. Y hace 17 años ya que un masaje dado por quien no tenía la preparación ni los conocimientos necesarios, le produjo una discapacidad y una incapacidad laboral de por vida. Pero aquello no consiguió amilanarla, sino todo lo contrario, años de lucha por la justicia y la solidaridad de amistades que ha ido granjeando durante toda su vida, le han dado la fuerza y la energía suficiente para no perder en ningún momento la sonrisa, su mejor arma.

Hoy quiere que nadie sienta la soledad con la que tuvo que enfrentarse en determinadas etapas de todo el proceso, porque el desconocimiento y las circunstancias hicieron que no tuviera a nadie que le aconsejara. Por eso ahora, y gracias a su empeño y trabajo constante, nace una asociación para que todos los que pasen por algo similar a lo que ella atravesó, no se encuentren solos ni perdidos.

Ofrece asesoramiento médico y jurídico, personación en procedimientos judiciales y colegiales como acción popular, ayudas a perjudicados por dichos profesionales según las circunstancias… luego cuenta con psicólogos, fisioterapias, abogados y médicos que harán de esta asociación un punto de encuentro para aquellos que han vivido esa mala experiencia con terapias de las que muchos, por otra parte, nos hemos beneficiado. Pero, como Solín tuvo la mala suerte de comprobar en sus propias carnes, no siempre están garantizados la profesionalidad y el buen hacer.

Siempre he creído en la fuerza de la educación en valores para afrontar cualquier desgracia, pero también, para que nadie sea capaz de hacer daño, consciente o inconscientemente.

La responsabilidad, la honestidad, la compasión, el amor, el entusiasmo, la empatía… son imprescindibles para caminar hacia la solidaridad y poner freno a las malas acciones. Esos valores son los que dan a las personas integridad y hacen que estemos dispuestos a sacrificarnos por el bien común. Esto es lo que pretende Solín poniendo su granito de arena. Y los que la queremos le deseamos TODA LA SUERTE DEL MUNDO. ¡ÁNIMO Y ADELANTE!

Irene Villa
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